“TODAS LAS NOCHES ME SIENTO ATRAVESADA POR PIAF”

Elena es una de las grandes estrellas de la temporada porteña, donde con Piaf llena la sala todas las noches.

Después de 13 años vuelve a escena a festejar los 150 años del Teatro Liceo con su hipnótica interpretación.

“Era el momento de volver hacerla” cuenta. Nos encontramos un miércoles empezando la semana de funciones, en la esquina del Teatro. Después se irá a ponerse en la piel del gorrión de Paris. “Es un disfrute enorme todas las noches” desliza mientras nos proponemos a charlar de este momento especial que le toca vivir.

 

En las últimas semanas, desde el estreno de Piaf, lo que más de lee de Elena Roger es “Piaf es magnética” ¿Qué sensación te da?

Muchos me preguntan si soy de otro planeta, ¿será porque se me ve el micrófono? (se ríe). Es hermoso que le guste tanto a todos los que vienen a verla, el que no le gusto no se acerco a decírmelo. Estoy muy consiente que somos un equipo, que no soy yo sola en escenario. Entiendo que se necesita bien puesta para llevar adelante este proyecto, pero no dejo de saber que  estoy haciendo este espectáculo gracias a todo el elenco, los técnicos, el director y sobretodo (y más importante) gracias a Piaf, que fue la genero que sus canciones sean lo que son y su vida la que fue.

Sin todos esos condimentos, no sé llega tan fácil a algo así.

 

Escuche hace un tiempo que alguna vez estando en el escenario escuchaste la voz de Piaf y la sentiste cerca tuyo…

En una función estaba cantando, y de repente me sorprendí porque escuche en mi voz, lo que proyectaba, la voz de Piaf. La verdad es que yo no hago la voz de Piaf, porque no soy ella, imito el estilo y algo de la colocación de la voz. No soy la imitadora de Piaf, pero quizás en ese transitar, ese día llegué a escucharla a ella. La primera vez que canté una canción de ella, me sentí horrible. En el 2008 cuando estaba preparando la primera temporada con el director musical de ese momento empezamos a cantar sus canciones y yo dije: “Esto es espantoso”.

Era yo cantando las canciones de Piaf que no se parecían a ella…

 

 

Me imagino que autocrítica puede llegar a ser letal en el primer proceso de composición…

Puede ser, uno va mejorando y adquiriendo nuevos logros, De hecho la R en la primera temporada de Londres no salía y recién ahora la estoy encontrando. Un día salió.

 

Hasta hay cierto parecido físico por tu contextura física, de hecho me imagino que te habran hablado mucho de ella…

¿Sabes que no? La conocí cuando compre un CD de cantantes para escuchar antes de irme a Londres hacer Evita. Escuche mucho ese disco en mi departamento de soltera. Ahí entro en mi vida, fue como una semilla…

 

Dijiste quiero hacerla…

Ni sabía que había una obra que contaba la vida de Piaf. La obra apareció mientras hacía Evita porque Elaine Paige, la primera Evita, después de protagonizarla hizo Piaf. La misma obra que estoy haciendo ahora, en realidad la obra es mucho más larga que esta versión.

 

Hablemos de caminos paralelos..

Una vez, fui al programa de Elaine Paige a presentar mi disco “Vientos del Sur” y hizo un comentario como que le seguía los pasos a ella (risas). Porque habíamos hecho Evita y mi próximo proyecto era Piaf. Una simple coincidencia.

 

¿Cómo fue el recorrido desde la primera versión del 2009 hasta este nuevo estreno? Recuerdo que te despediste con localidades agotadas…

Siempre hubo intenciones de volver. Adrián Suar me lo ofreció varias veces y le dije de hacerlo para el aniversario de los 10 años pero Jamie Loyd, el director, no podía viajar y justo llego la pandemia. Después de la pandemia todo fue distinto, se abrió la puerta de Piaf. Hubo coincidencia con Carlos Rotemberg que volvió a proponer el Teatro Liceo. Ahí me sentí con más fuerza. Hicimos la primera parte del montaje con el Negro Millán y los últimos 20 días llegó Jamie con una obra muy avanzada. Fue un re trabajo, no solo la pusimos a la obra pero re significamos todos los trabajos, las escenas de cada. Crecimos mucho como artistas en estos años. Fue hermoso.

 

¿Está el mismo elenco que el 2009?

Sí. Los que no están son Pablo Grande, que está haciendo una carrera musical en Alemania y Néstor Sanchez que está haciendo un unipersonal.

 

Tengo el recuerdo de verte en Ezeiza recibiendo a Jamie Loyd ¿Hay una relación de mucho amor con él, de mucho camino recorrido?

Cuando arrancó Piaf, él tenía 26 años pero la verdad siento que nos conocemos de niños. Imagínate que cuando hice Evita tenía 33. Nos conocimos en la misma categoría, yo protagonista y él asistente de dirección. Después hicimos otra obra, Passion. Me encantó ser dirigida por él. Al tiempo nos encontramos en Broadway, él estaba haciendo “Cyrano de Bergerak” rapeado (risas). Siempre estuvimos en contacto. Me acuerdo que estando en Broadway le dije: “Ni loca vuelvo hacer Piaf”.

 

¿Estaba el miedo de que nada sea igual?

¡Claro!. Ese miedo de que no sea lo mismo. Había sido tan hermoso ese momento, las críticas, el elenco hermoso que se armo, el teatro, el público que salía tan contento. Tenían que darse muchos factores y por suerte se dio. ¡Hasta el mismo equipo técnico!.

 

¿Te emocionas en la obra?

A veces me invade mucho, a veces menos. Pero sí, me invade.

Termino viva, cansada pero viva.

 

Muchas veces se habla del proceso o camino previo a llegar al personaje ¿Cómo es el tuyo?

Llegamos dos horas antes del show, hay un precalentamiento y una vocalización en conjunto. Después pensamos en ajustar alguna escena. Hacemos una ronda para conectarnos. Es como un romance muy bello. Disfrutamos mucho en hacer la obra.

 

Estamos en una momento donde el “revival” esta de moda. Hace poco fuiste al estreno de “Drácula” en el Luna Park e imagino que se te vinieron todos los recuerdos de tus comienzos, ¿no?

Lo que me gusto de volver a ver “Drácula” es recordar que fue el primer musical que me llevo a ver mi mamá cuando era chiquita. Empecé a trabajar en “El Jorobado de París 2” en el 95. Volvieron todos los recuerdos. Hice 10 años de corridos de comedias musicales en Buenos Aires. Con Juan Rodó hice “Los Miserables” y fue muy lindo volver a verlo. Alguién que fue muy importante en un momento de mi vida fue Josefina Scaglione, nos encontramos en Broadway post “West Side Story” y yo empezando a ensayar “Evita”. Nos encontramos, y charlamos mucho de lo que significaba tener ese tipo de vida.

 

¿Qué significaba?

No muchos tienen la posibilidad de llegar a Broadway. Tanto para Josefina como para mi fueron situaciones muy angeladas. Llegué por la vía de Londres, porque me fue bien. No es sencillo, y tampoco es quedarse allá. Está bueno apostar a nuestra cultura y nuestro espacio. Muchas veces hay que lidiar con un mundo muy banal. La fantasía que tiene el que está acá… que se quede con la fantasía (risas).

 

¿Sos LA DIVA DEL MUSICAL?

No me siento una diva. No soy del musical, ni de la música. Soy una artista que hace cosas. No me siento de un rubro. No me gusta sentir que solo hago una cosa, aunque me haya ido muy bien en los musicales. No me agarro a ningún título. es muy angeladas las escenas de un mundo muy banal. La fantasdarse allo para mi fueron situaciones muy angeladas las escenas de

 

Hablas de muchas Elenas, que no te casas ni te quedas encasillada en ningún rubro ¿Cómo sigue la búsqueda?

Piaf lleva mucho tiempo, es lo más importante en este momento. No te olvides que tengo una familia con dos hijos, los momentos que estoy en casa y ellos están quiero compartirlos.

 

¡Esta Piaf te encontró madre!

Sí, es bastante lo que recorrí de La Piaf de hace 13 años a esta. Fui madre, estuve en Broadway, hice discos, películas. Cuando hice la primera Piaf todavía no había hecho cine, de hecho ese primer espectáculo fue lo que me abrió en mundo audiovisual.

 

Además se hablo de una lámpara que no para de moverse durante la función. Se hizo referencia al fallecimiento de un técnico de muchos años del Teatro, pero también podría ser la energía de Piaf… ¿Crees en ese movimiento?

Creo en las energías. No sé si viene a ver la función todos los días pero hay algo de Edith Piaf que se está convocando. Hablamos mucho de las constelaciones familiares y pensamos que el trabajo de actor también es constelar. Para nuestras vidas, para otras vidas. Todo aquel que viene a ver una obra, no solo Piaf, y se siente empatía por lo que está viendo, de alguna manera puede sanar o resolver situaciones de su vida personal. No es menor el teatro.

 

¿Con que sentís que el público conecta?

Muchos se sienten identificados porque está obra se trata de una vida. Desde una nacimiento hasta una muerte. Podemos ver mucho propio en el recorrido de la obra. Hay mucha data que nos puede conmover.

 

¿Vos conectas con el público?

El otro día una chica me contó que hacía 13 años había venido con su abuela a verme y partir de ese momento decidió estudiar comedia musical. Además su abuela ya no estaba, había fallecido hacía 2 años, y gracias a la obra la sintió cerca. Nos emocionamos juntas. Siento que para aquel que vino hace años y se maravilló tanto, también hay un recorrido de vida. Lo que nos paso a nosotros cuando hicimos la primera función completa, nos largamos todos a llorar y además alegrándonos mucho por el reencuentro.

 

 

Autor:  Guido Zaffora