Nicolás Peréz Costa es un obrero del Teatro. Su pasión nace desde muy chico y trabajo con grandes referentes del musical que instalo su pasión a todo nivel emocional. En plena vuelta del teatro, después de instalarse en Madrid y ya planeando el regreso, estrena “Elizabeth I, el musical” en el Teatro El Cubo y además dirige a Ana Acosta en “Casa Matriz”. “Estaba terminando “Juana, la loca” en Madrid y viaje a Londres donde me encontré un retrato de ella” cuenta Peréz Costa de su inspiración para escribir y dirigir su nuevo hijo musical. “Hoy siento que hacer teatro es necesario, no solo para los artistas, sino para que el mundo sane de otro lugar” dice Nico. Nos sumergimos en su mundo, tan interesante y pasional como las “más de 90” obras que escribió y dirigió y no para. Va por más.


¿Cómo se vive la vuelta al teatro en este contexto?
Es una gran patriada. Atravesé la cuarentena, como todxs supongo, lleno de incertidumbre, me preguntaba si volvería a hacer un musical, si el mundo cambiaría tanto que no se podría volver a determinadas formas. Hoy en día con dos obras en cartel, siento que ha sido una bomba la que cayó en cada sala, que nos tenemos que arremangar para “levantar escombros”. Hoy siento hacer teatro como algo necesario, no solo para nosotrxs como artistas… para que subsista, para que resista, para que el mundo también sane desde otro lugar.

¿Qué te inspiro para escribir, dirigir y protagonizar Elizabeth?
Terminando la temporada en Madrid de “Juana la loca” de Pepe Cibrian tuve la oportunidad de visitar Londres,e ir a “La torre de Londres” en donde encontré un retrato de ella y esta leyenda que dice que, en realidad, Elizabeth era un hombre. Indagué y me pareció un lugar hermoso para hablar de identidad de género, identidad en general, feminismo y hacerlo desde la comedia. El mundo cambia en muchas direcciones todos los días, el teatro para mí, suma a ese cambio.

Por Guido Zaffora

¿Cómo se vive la dualidad arriba/abajo del escenario?
Ya es un ejercicio bastante habitual para mí. Mi cabeza se divide casi sin decidirlo, juego, el teatro es crucial, es esencial… pero no es grave. Asumir el juego a diario es algo que aprendí en el último tiempo, desprenderme de las formas que asumía como mías y que eran repeticiones de lo que mis maestros me enseñaron. El mundo también cambio en ese sentido, el goce es importante.

¿Cómo fue tu proceso creativo interno para crear la obra y luego generar el vínculo con el elenco?
Hable con un chico trans en España que me conto su experiencia, me regalo su libro. La historia de la reina me la sabia de memoria. Quería centrarme en un aspecto más humano del tema, le quise dar tinte de comedia de enredos. Jugué mucho. El elenco es un lujo, es tan sencillo trabajar con artistas que admiras. Son talentosos, tienen todo el oficio del universo. No solo es el talento, es también el criterio, el empuje, el aporte, el buen humor, el encuentro. Ellxs son Jorge Priano, Gustavo Monje, Patrissia Lorca, Sacha Bercovich y Juani Gé. Son increíbles.

¿Que planes hay a futuro?
El 2 de marzo regreso a Madrid a continuar junto a mi marido, la vida que comenzamos hace poco menos de dos años y que la pandemia interrumpió. Espero que Elizabeth pueda seguir en cartel, también Casa Matriz en el Picadilly con Ana Acosta y Talia Acosta. Allá daré clases, en marzo estreno una comedia, en mayo un drama y en junio espero poder tener la versión española de Elizabeth también.

¿Cuantas obras hiciste en el círculo independiente?
Llevo 22 años haciendo lo que hago, y con la impronta de “no parar”, la obras llegan a unas 90, esa es la cuenta que tengo de hace un tiempo a esta parte, no solo las mías, todos mis trabajos. De cada una tengo algo hermoso guardado, también algún gusto amargo…. Pero sobre todo tengo testigos del amor conjunto con el que llevamos al teatro, esos testigos con los que me encuentro 10 años después y crecieron y crecí… y me dicen aun “maestro” ahí está el sentido para mí, me conmueve todos los días.

¿Tenes alguna pendiente ya escrita?
Pero no están terminadas, me divierte escribir los finales mientras ensayo. El actor y la actriz completan absolutamente mi proceso. Hay tres obras, que no son musicales, mi otro gran amor por los clásicos y los personajes históricos: Hamlet, Ricardo III y hacer a Chaplin. Ya sucederá en un tiempo no muy lejano. El teatro es mi forma y no solo mi medio de vida. Será cuestión de que aparezca la necesidad imperiosa, como sucedió con Elizabeth.