En el año 1976, en plena dictadura militar, se estreno “Juegos a la hora de la siesta”, una obra de Roma Mahieu que después de ser prohibida por el Gobierno de Facto por su contenido, se volvió una obra de culto. Tuvo muchas versiones y no solo en Argentina sino en muchos lugares del mundo.

Hoy – en un “acto de resistencia” – vuelve al teatro con más fuerza que nunca en una versión libre de Ariel del Mastro y Marcelo Caballero. “Es un proyecto generado con Ariel del Mastro, nuestro y no heredado, eso lo hizo muy especial” cuenta Marcelo haciendo referencia de los trabajos anteriores con Del Mastro como Peter Pan, Aladdín y el proyecto que quedo en carpeta por la pandemia, que es Escuela de Rock. “Juegos, ¿Cuál es tu límite? ”, así se llama esta nueva versión se estreno en el aislamiento por streaming y ahora tiene su temporada oficial en el Paseo La Plaza con un elenco joven entre los que se encuentran Tomas Kizner y Carolina Kopelioff . En una charla con Marcelo Caballero, nos cuenta la “alegría esperanzadora” de volver a pisar un escenario con una obra emblemática.


Siempre es bienvenida es una versión de “Juegos a la hora de la siesta” ¿Cuál fue el puntapié inicial para arrancar con el proyecto?

Juegos es una versión de “Juegos a la hora de la siesta” una obra de Roma Mahieu que se estreno en 1976, se convirtió en un icono del Teatro Argentino. Fue la búsqueda de poner en escena la violencia de esa época y esconderla detrás de los juegos de los chicos entre 8 y 13 años, siempre fueron interpretados por mayores. Se estreno en plena dictadura, la obra sirvió como canal para hablar de eso hasta que el Gobierno de Facto “se dio cuenta” cuál era el mensaje y la prohibió. La obra y su autora entraron en lista negra y volvió en democracia. Se presento mucho en Latinoamérica, con varias versiones. La obra permite poner en escena el mundo de los chicos para hablar del mundo adulto.

Por Guido Zaffora

Además el contexto donde comenzó el proceso ¿Qué tuvo de particular empezarlo así?

Sí, la obra apareció en plena pandemia. A principio de año estabamos trabajando con Ariel del Mastro en “Escuela de Rock” con un workshop con niños que iban a estar en la obra, un proyecto inmenso que iba a ser en el Teatro Opera. A partir del aislamiento y del vínculo con los chicos, se dio la idea de hacer “Juegos”. Teníamos la idea de generar una material nuestro, hablar de los niños, de lo que pasa a futuro y pensamos mucho que material abordar. Apareció la obra, la leímos vía zoom y sumamos a Juan Pablo Shapira que hizo la música y a Rosario Asencio que creo la coreografía. Así nació este musical argentino, que hablé de nosotros y como percibimos la infancia y adultez. No habla de los niños, sino de los responsables de esa niñez y de los que acompañamos el crecimiento de esos chicos.

¿Cuáles son las características de ensayar una obra en plena pandemia?

Los ensayos fueron difíciles pero muy enriquecedores. Ensayamos por zoom con muchas lecturas y entrenamientos vocales, coreográficos. El teatro siempre fue resistencia y por eso fuimos para adelante con todo lo bueno y lo malo. Honestamente, fue difícil hasta que pasamos a los presencial y nos dimos cuenta lo mucho que sirvió ese proceso. Fue un gran laboratorio, más de 6 meses de ensayos antes del estreno. Capitalizamos todo, por suerte.

¿Cómo fue momento del estreno?

Lo primero que surgió fue hacerla vía streaming, lo que nos permitió indagar en un lenguaje completamente nuevo. Fue un gran despliegue técnico, en un estudio de televisión a 8 cámaras. Hicimos una gran puesta, nos encontramos jugando con la obra y construyéndola paso a paso, como un laboratorio.

Hablamos de estreno, aplausos, teatro y escenarios, todo convencional ¿Qué significó estrenarla vía streaming?

La vuelta fue fuerte, siempre volver es fuerte. El primer ensayo presencial fue una fiesta. Fueron 3 meses de estar juntos con mucha entrega e intensidad. En el estreno nos faltó el aplauso, el estreno fue frió pero con mucha alegría, fuimos 50 personas trabajando con un nivel energético muy alto.

Esa energía ahora se percibe en platea ¿Cómo fue la posibilidad de volver al escenario y hacerla con público en el Paseo La Plaza?

Para mi, es un montón de cosas. Me llega en un momento de encadenar un proyecto con otro y “el parate” fue muy estresante, pero en personal fue sacarme el lugar de seguridad y volver a conectarme con la niñez y como cuidar a nuestros niños. Por eso “Juegos” fue movilizante, conectar con mi “niño” y convertir los pensamientos en canción. Conectar con mis sueños, hacer teatro en este momento, de esta manera y esta obra es grandioso.